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El diálogo es hoy una herramienta de liberación. Católicos y marxistas, creyentes y no creyentes tenemos un bien en común que es contribuir a un nuevo país. Llamamos a pensar entre todos esa nueva Colombia.

El diálogo es hoy una herramienta de liberación. Católicos y marxistas, creyentes y no creyentes tenemos un bien en común que es contribuir a un nuevo país. Llamamos a pensar entre todos esa nueva Colombia.

 

 

Esta Semana Santa es una ocasión obligatoria para la reflexión en torno a la paz y al diálogo entre las FARC-EP y el gobierno, a sus contenidos y a la ampliación del proceso al ELN y al EPL, en la perspectiva de una paz integral que aborde las raíces de la crisis estructural que deprime al país.

En nombre del Partido Comunista Colombiano expreso un saludo a todos los compatriotas de todos los credos, a los creyentes y no creyentes. El pueblo colombiano nos convoca a transformar la reflexión en acción consciente y libre a favor de un paso trascendental para el presente y el futuro. Todas las clases sociales y todos los sectores de opinión tenemos el deber de responder a ese llamado. La paz necesaria concierne a toda la nación, debe superponerse a todo interés transnacional egoísta dominante y abrirse a la hermandad de la gran patria latinoamericana.

Entendemos por paz la superación de un estado de cosas erigido en política pública: la confrontación fratricida, la persecución a los ciudadanos de izquierda por el ejercicio de la oposición política, la discriminación y criminalización de la protesta social y de la pobreza, el criminal pretexto de la “limpieza social” contra toda disidencia y conducta lícita y libre. La desigualdad social, la desigualdad y exclusión políticas a compatriotas están entre las causas a superar y transformar. La persecución a los comunistas ha formado parte de las cruzadas de la intolerancia y del paramilitarismo, con el amparo del Estado. La oposición democrática, política, social y cultural no puede seguir siendo sometida al genocidio.

Hoy entendemos que la no repetición de estas causales hace parte de los propósitos del fin de la guerra. A la firma de los Acuerdos debe acompañarse el fin de los planes de guerra contrainsurgente como el actual Plan de Consolidación. Debe procederse a suspender la vigencia de la doctrina de la seguridad nacional de los Estados Unidos y de la figura de “enemigo interno”. Deben derogarse las normas que camuflan la discriminación, la persecución y el espionaje (ley de inteligencia y contrainteligencia) por razones de la rebeldía frente a la descarnada injusticia en que sobrevive el país.

El diálogo es hoy una herramienta de liberación. Católicos y marxistas, creyentes y no creyentes tenemos un bien en común que es contribuir a un nuevo país. Llamamos a pensar entre todos esa nueva Colombia. Llamamos a converger colectivamente en el respaldo al Día Nacional de las Víctimas el próximo 9 de abril en defensa de la vida, de la convivencia y de la paz con justicia social.

Partido Comunista Colombiano

Jaime Caycedo Turriago
Secretario General

Bogotá, DC marzo 19 de 2016.

 

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